miércoles, 3 de julio de 2013

Una lección de Hannibal Lecter

Estamos actualmente remodelando la página web de MCSolutions para que transmita un poco más el Porqué de esta empresa. En la nueva página quiero incluir testimonios de usuarios de nuestros servicios y por tanto solicité a nuestros clientes compartir su experiencia. Uno de los mensajes que recibí me hizo sonreír y me inspiró el post de hoy. Dice así:

Me llamó la atención una valla publicitaria de MCSolutions en Mas Camarena. Lo primero que pensé es ¡¡qué valentía invertir en este soporte publicitario!! Llamé y concertamos una entrevista. […]* Esto fue en octubre de 2010.

* He acortado la aportación porque quería centrarla en la valla publicitaria, pero la verdad es que el resto del mensaje probablemente me inspirará futuras entradas… (Gracias Lamberto)


En el Silencio de los Corderos, Hannibal Lecter sugiere la siguiente reflexión a la detective Clarice Starling, para ayudarla a avanzar en su investigación: 

¿Qué es lo que nos mueve? La codicia. 

¿Qué es lo primero que codiciamos? Es lo que vemos cada día.

Sin ánimo de comparar a un cliente con un asesino en serie...¡Lejos de mí esa idea!  creo que los seres humanos tenemos una tendencia natural a buscar cerca de nosotros lo que necesitamos

Personalmente, a la hora de buscar mi asesoría laboral y fiscal, dado que no conocía ni me habían recomendado ninguna en especial, busqué opciones cerca de casa: primero para optimizar los desplazamientos pero luego y sobre todo, porque necesitaba que me inspirara confianza: tener la posibilidad de verme cara a cara y con facilidad con la persona que me iba a asesorar en esta clase de asuntos era un factor importante en la elección.

Esta era la idea que llevaba cuando abrí el despacho en el Parque Tecnológico: nuestros vecinos tienen que saber que existimos y recordarnos cada día. Si no necesitan nuestros servicios hoy, puede que mañana sí… Y coloqué la valla publicitaria. Gracias a ella, llegaron nuestros primeros clientes. Mantenerlos como clientes y conseguir otros, ya ha sido por otras cuestiones…

Conseguir tu primer cliente es un hito importante. Hasta que no lo consigues, no sabes si tu propuesta es la acertada. 

Mi recomendación si estás abriendo un negocio (o ya lo tienes pero no lo has hecho): empieza por darlo a conocer entre el vecindario, pues es probable que de ahí te lleguen tus primeros clientes. Esto puede parecer evidente para un comercio local, pero no lo es tanto para muchos profesionales, especialmente si trabajan desde casa (diseñadores gráficos, arquitectos, economistas, abogados, etc…). Desde mi punto de vista, aunque trabajes en casa, tus vecinos deben saber que estás y a qué te dedicas. 

La proximidad geográfica es un factor clave a la hora de elegir a un profesional. Si te digo que me encuentro en tu misma manzana o tu mismo barrio, creo un vínculo contigo y es más fácil que me prestes atención. Si además te ofrezco algo que necesitas...

Elegir una valla publicitaria fue efectivamente arriesgado aunque salió bien. Existen opciones mucho más económicas como pueden ser un rótulo visible, folletos específicos para repartir en el barrio o llamadas a “puerta fría” con el motivo “de nuestra reciente instalación en el barrio” con posterior emailing… y un rappel de forma cíclica: “estamos aquí” (cuidadín, tampoco se trata de caer en el SPAM). 

También puedes buscar si existe una asociación de profesionales en tu zona y participar activamente en sus actividades. Y si no existe, ¡créala!

Recuerda: ”Lo que vemos cada día”…



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