jueves, 3 de octubre de 2013

The Power pose

Hace unos años, recién aprobado un curso de Formación para Formadores y con la certeza de que ser formadora era algo que me gustaba y que iba a hacer bien, contactó conmigo una empresa para ofrecerme un puesto de trabajo.

La primera entrevista se desarrolló con la que iba a ser mi jefa directa en el departamento de formación: Katherine. No suelo ponerme nerviosa en entrevistas de trabajo, por tanto, desde el primer minuto se estableció una buena relación entre las dos. Conversamos tranquilamente, entendí que podía aprender mucho de su experiencia y esto me tranquilizó todavía más, considerando que iba a poder disfrutar de sus conocimientos en la que iba a ser mi primera experiencia como formadora. Al salir de esta entrevista, tenía la certeza de que me iban a contratar.


Me convocaron para una segunda entrevista, esta vez en presencia del responsable de informática, dado que el puesto que me ofrecían era impartir formación para el uso de las nuevas herramientas informáticas que se iban a implementar en la empresa. Esta segunda entrevista era una formalidad, según Katherine. Ella tenía claro que me quería contratar a mí, pero éramos 3 candidatos y como el puesto incluía una parte de Help Desk, en informática querían asegurarse de mis conocimientos en la materia.

No recuerdo el nombre del director de informática, sin embargo me marcó. Diremos que se llamaba Pierre. En cuanto empezamos a hablar Pierre me pareció hostil y me fui poniendo nerviosa.  Por cada pregunta que me iba haciendo peor respuesta daba. Me sentía cada vez más tensa. Se me quedaba la mente en blanco. Me iba encogiendo. Un auténtico calvario. Salí de allí totalmente desanimada, me sentía tonta y tenía la certeza de que no me iban a contratar. 

Katherine me llamó por teléfono y me preguntó qué me había pasado, a lo que no supe responder. Me indicó que su elección seguía siendo yo y que había conseguido convencer para que se me contratara, pero que iba a tener que demostrar que ante un grupo difícil no me iba a desmoronar. 

Este vídeo de TED Talk explica perfectamente lo que me pasó aquel día. 

La inexpresividad de Pierre, con la mirada fija sobre mí, unas facciones que no reflejaban ningún tipo de sentimiento, ni positivo ni negativo, me desestabilizó.  En lugar de ver lo que era realmente, una persona excesivamente tímida, vi hostilidad. “Los nervios” (el cortisol) hicieron el resto, dejándome la mente en blanco.

El año que pasé en aquella empresa fue muy extraño. Dentro de la sala de formación me encontraba como en casa. Disfruté muchísimo preparando los cursos e impartiéndolos y esto se notaba en las evaluaciones que rellenaban los alumnos al finalizar cada taller. Pero fuera de la sala de formación, me sentía incómoda. Evitaba por todos los medios acercarme al departamento de informática, que por suerte se encontraba en otro edificio, para no cruzarme con Pierre. Y cuando me lo encontraba, ¡balbuceaba un buenos días o buenas tardes y me iba corriendo!

Durante mucho tiempo, le he dado vueltas a esa entrevista. Nunca me había pasado y nunca me ha vuelto a pasar. No entendía cómo me había podido amedrentar tanto, siendo que estaba pasando por una época bastante buena: estaba segura de que iba a encontrar trabajo (esto era París en los 90), incluso me había permitido unos días antes “jugar” con el test psicológico de selección de otra empresa, respondiendo “bien” a las diferentes preguntas. Había descubierto que la empresa en cuestión formaba parte de una secta y que el test trataba de identificar a personas con personalidades apocadas, manipulables, … (Todo lo contrario a lo que se requiere para impartir formación). Respondí tan “bien” a las diferentes preguntas que me quisieron contratar. Les dije que no, claro. :-)

Por tanto, no estaba desesperada por encontrar trabajo, me sentía segura de mi capacidad y sin embargo, en unos minutos de entrevista, esa seguridad se había desvanecido y además, ese pequeño lapso de tiempo (la famosa “primera impresión”) había incidido en toda mi relación posterior con Pierre (o mejor dicho, la ausencia de relación). 

Ahora entiendo que mi actitud ante la inexpresividad de Pierre había sido de “empequeñecimiento”. Si hubiese adoptado una postura más poderosa, incluso fingida, en el momento de la entrevista, habría logrado controlar los nervios y probablemente habría sido, otro cuento… 

¡No te pierdas el vídeo! 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Reset

Llevo meses pensando en complementar mi actividad de Telesecretariado con servicios que me resultaran más estimulantes, desarrollando mi afición por la comunicación, pero arrastrada por el día a día y por los compromisos adquiridos, no veía la hora de poner en marcha estos servicios.

Hace unos días caí en la cuenta de la incongruencia en la que había caído respecto a mi actividad profesional: dejé un empleo de Secretaria, porque no me permitía desenvolver mi potencial creativo y monté una empresa de Telesecretariado porque en aquel momento, me parecía más seguro ejercer una actividad que ya conocía. Vamos, salir de mi zona de confort pero dejando un pie dentro.

El resultado no podía ser otro: “vender” algo que no te gusta hacer, aunque lo hagas bien, resulta por lo menos difícil, poco estimulante, aburrido, … ¿Encontrar la motivación para levantarte por la mañana? Imposible. La motivación no se encuentra, se tiene o no se tiene.  

En definitiva, había dejado caer en la agonía mi empresa de Telesecretariado pero no me atrevía a desprenderme de ella, horrorizada que estaba por afrontar el “fracaso”.

Finalmente me paré a pensar ¿Esto es lo que quiero para mi vida? Recuerdo que uno de los catalizadores que provocó mi cambio profesional fueron unas palabras de Steve Jobs: “Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿querrías hacer lo que vas a hacer hoy? Si la respuesta es “No” durante muchos días seguidos, sabes que tienes que cambiar algo.”



Cambiar algo… Pues vamos allá. Sé que no quiero ser (Tele)secretaria. Pues dejo de serlo, me busco una alternativa “alimentaria” que me permita tener la cabeza despejada de problemas y tiempo libre suficiente para leer, aprender, escribir, … y darme la oportunidad de preparar mi nuevo futuro.

Mi primer paso: dar solución a los clientes que habían confiado en mí y que no podía dejar colgados. Tras contactar con diferentes empresas de la que había sido hasta ahora “mi competencia”, he seleccionado la que me parecía más ajustada a las necesidades de mis clientes: www.telesecretarias.es

El segundo paso: contactar con estos clientes para comentarles mi decisión, aportándoles una solución. Sus reacciones me han confortado en la idea de que lo había hecho bien. :-)

Y aquí la sorpresa: la oportunidad me ha llegado por uno de ellos, que al conocer mi situación de disponibilidad me ha ofrecido un puesto de trabajo que me va a permitir emplear mis dotes para la organización, la comunicación, la formación, … un puesto que me parece altamente motivador.


¿Fracasar? No he fracasado. Fracasar hubiese sido seguir ejerciendo una actividad que no me hacía feliz, un día y otro día y otro día... Ojalá este post sirva para que otras personas se den la oportunidad de hacer un reset.    

jueves, 29 de agosto de 2013

Lo pequeño es bello

Recientemente contactó conmigo una empresa que necesitaba ayuda en la comunicación hacia sus clientes y potenciales clientes. Una pequeña empresa con grandes profesionales que no sabía cómo hacer llegar sus valores a las empresas que prospectaban o no comunicaba acertadamente el resultado de sus acciones a las empresas a las que daban servicio.

Imagen: Depositphotos

Cuando me explicaron a lo que se dedican, cómo lo hacen y los productos que emplean, me encantó la idea de ayudarles, pues vi en ellos Responsabilidad y Diligencia, también Honestidad y Entusiasmo. ¡¿Qué mejores valores puedes buscar en una empresa a la que contratas para resolverte un problema?!

Entonces, ¿Por qué estos Valores no venían reflejados en sus comunicados? Sencillamente, el problema era que se sentían pequeños

Esta empresa se encuentra en un sector en el que la competencia está compuesta casi exclusivamente por grandes grupos empresariales, con muchos años de presencia en el mercado y, sobretodo, recursos (enfocados especialmente en el área del marketing). Y ellos, en contrapartida, con 3 años de existencia y pocos trabajadores, se sentían pequeños y esto los tenía seriamente acomplejados.

Este complejo de inferioridad se reflejaba por ejemplo, en la plantilla de presupuesto que utilizaban hasta el momento:
  • El logotipo de la empresa figuraba, diminuto, en la parte de abajo del documento.
  • No se exponía con claridad la metodología de trabajo empleada: una metodología Artesanal, con un intenso trabajo de campo que incrementaba la eficacia de los productos utilizados.
  • La gráfica que demostraba la mayor eficacia de su producto (un producto ecológico además) con respecto a los productos empleados por la competencia no estaba puesta en valor.

Hicimos un ejercicio para identificar su propuesta de valor y con ello entendieron que ser pequeños es lo mejor que pueden ofrecer a sus clientes.

Jack Ma, Presidente de Alibaba Group, expuso en estos términos su visión de la pequeña empresa, en el APEC SME Summit en Singapur en el 2009: “Una empresa pequeña cuida a su cliente y crece con él. Una empresa pequeña confía en sus empleados y se preocupa por ellos. Una empresa pequeña aprende de su competencia.

Y es que lo pequeño es bello. 

Puedes acceder aquí a la ponencia de Jack Ma: Small is Beautiful 



lunes, 5 de agosto de 2013

Cómo entrenar tu mente para centrar la atención

Cuanto trabajas en una empresa de Telesecretariado, has de ser multitarea dada la esencia de la actividad: atender el teléfono de varias empresas, responder emails para las mismas, organizar citas, resolver incidencias, ayudar en el manejo de comercios online, redactar artículos, etc. Son tantas las potenciales distracciones que si no aplicas unas pautas para centrarte y recuperar el hilo de lo que estabas haciendo, estás perdid@.

Por este motivo, nos hemos interesado por este artículo publicado en www.entrepreneur.com. Nos ha parecido muy interesante para empresari@s de cualquier sector, y como también somos traductores :-) hemos pensado que sería útil compartirlo aquí en castellano. Esperamos que te sea de ayuda.
Puedes acceder al original en inglés en el siguiente enlace: How to Train Your Brain to Stay Focused



Como empresario/a, tienes muchas cosas sobre la mesa. Centrar la atención puede ser difícil con un goteo constante de empleados, clientes, correos electrónicos y llamadas telefónicas exigiendo tu atención. En medio del ruido, comprender las limitaciones de tu cerebro y saber trabajar por encima de ellas puede mejorar la concentración y aumentar tu productividad.

A nuestros cerebros les gusta la distracción, así que el entorno digital actual hace que sea especialmente difícil centrar la atención. "Las distracciones son la señal de que algo ha cambiado", dice David Rock, co-fundador del NeuroLeadership Institute y autor de Your Brain at Work (HarperCollins, 2009). Dice: "Una distracción es un aviso: ‘Presta atención aquí y ahora; esto podría ser peligroso’" La reacción del cerebro es automática y prácticamente imparable.

A pesar de que ser capaz de realizar varias tareas simultáneamente es una habilidad importante, también tiene su lado negativo. "Reduce nuestra inteligencia, reduce literalmente nuestro coeficiente intelectual", indica Rock. "Cometemos errores, omitimos sutiles detalles, perdemos los estribos cuando no debemos o cometemos faltas al escribir".

Para hacer las cosas más difíciles, la distracción sienta muy bien. "Tu cerebro se ilumina y celebra estar en modo multitarea", dice Rock, lo que significa que obtienes una subida emocional cuando estás haciendo un montón de cosas a la vez.

En el fondo, no se trata de estar en constante atención, pero sí de estar un corto período de tiempo cada día sin distracciones. "Veinte minutos al día de atención máxima puede ser determinante", dice Rock.

Prueba estos tres consejos que te ayudarán a estar más centrado y a ser más productivo:

1. Primero, el trabajo creativo. Por lo general, hacemos primero el trabajo fácil hasta llegar a las tareas más difíciles. Esta secuencia drena tu energía y disminuye tu concentración. "Una hora después de iniciar tu trabajo tienes una capacidad mucho menor que al inicio de la jornada". "Cada decisión que tomamos cansa la mente".
Con el fin de concentrarnos de forma eficaz hay que invertir el orden. Marca las tareas que requieren creatividad o concentración para realizarlas a primera hora de la mañana, y más adelante en el día pasa a un trabajo más fácil, como borrar correos electrónicos o programar reuniones.

2. Distribuye tu tiempo de forma deliberada. Mediante el estudio de miles de personas, Rock se dio cuenta de que realmente estamos completamente concentrados un promedio de tan solo seis horas a la semana. “Tienes que ser realmente cuidados@ con lo que programas para esas horas", explica.
La mayoría de la gente tiene mayor facilidad de concentración a primera hora de la mañana o a última de la noche, y los estudios de Rock muestran que el 90 por ciento de la gente piensa con mayor claridad fuera de la oficina. Ten en cuenta dónde y cuándo te concentras mejor para poder programar tus tareas más difíciles en esos momentos.

3. Entrena tu mente como un músculo. Cuando la multitarea es lo habitual, el cerebro se adapta rápidamente. Cuando la distracción se convierte en un hábito, pierdes la capacidad de concentración. "Hemos entrenado a nuestros cerebros a estar distraídos".
Ejercita tu concentración desconectando de todas las distracciones y dedica tu atención a una sola tarea. Comienza con poco, quizás cinco minutos al día, y ve aumentando estos tramos de tiempo. Si notas que tu mente se distrae, es tan fácil como volver a la tarea en cuestión. "Es como ponerse en forma, hay que trabajar el músculo de la concentración."


miércoles, 24 de julio de 2013

Martin Luther King no dijo: “Tengo un plan…”



¿Qué hace que unas personas sean más inspiradoras que otras? Es decir ¿Qué hace, por ejemplo, que Apple, más que otras empresas de Tecnología, consiga inspirar a tantas personas, con los mismos medios? ¿Cómo consiguió Martin Luther King remover conciencias e involucrar a tantas personas a favor de los Derechos Civiles cuando otros lo habían intentado sin éxito?

La respuesta nos la da Simon Sinek, en esta ponencia de TEDx (1): 



Pensar, actuar y comunicar exactamente de la misma manera.

No hablaré de aquellos que comunican “en qué creen” pero no actúan acorde a ello: dígase grandes empresas de telefonía o de electricidad, algunos políticos… Son negocios diferentes. Aquí se trata de hacer un trabajo honestamente y de saber darlo a conocer…

Lo de pensar y actuar en general lo tenemos muy claro. Lo de comunicar, al menos yo, no lo tenía tan claro hasta que vi este vídeo. Entonces me di cuenta que me había centrado en comunicar el “Cómo” y el “Qué” de MCSolutions: [Servicios de Telesecretariado de calidad, dirigidos a Pymes y Autónomos que se pueden contratar a medida en función de la necesidad y del presupuesto.]

Pero, ¿y el “Por qué”? Sólo lo sabía yo… 

Simon Sinek explica perfectamente la importancia de comunicar lo que creemos  y de hacerlo desde dentro hacia afuera y no lo contrario. 

Llevando el ejemplo de Apple a la práctica, indica que una mala comunicación sería: “Hacemos ordenadores fabulosos. Con un diseño sencillo. ¿Quieres comprar uno?”

Lo que Apple realmente dice es: En todo lo que hacemos, creemos en un cambio del Status Quo. Creemos en un pensamiento diferente. La manera de hacerlo es haciendo ordenadores fabulosos, con un diseño sencillo. ¿Quieres comprar uno?”

La diferencia queda clara.

En nuestra forma de comunicar, muchos nos equivocamos. Decimos qué, explicamos cómo. Pero no ¿Por qué lo hacemos?

No digo que el Qué no pueda traerte clientes y el Cómo hacer que se queden. En MCSolutions tenemos clientes totalmente satisfechos con nuestro servicio que no saben en qué creemos. Estos nos suelen llamar “la centralita” o “el contestador”. Por muy mal que me sepa, esto es lo que he estado comunicando mucho tiempo y por tanto "lo que han comprado". 

Sin embargo, con los clientes con los que colaboramos más, que han llegado a conocernos y por tanto a saber el Porqué, se establece una relación muy diferente. Son clientes que cuentan con nosotros cada vez que dan un paso para seguir creciendo. 

En MCSolutions creemos que un negocio no tiene que ser grande para pensar en grande. Trabajamos como si formáramos parte de tu equipo. Y ofrecemos…

¿Y tú?  Completa la frase: I believe… 


(1) Este inspirador vídeo me fue enviado por Claude, Director Creativo en www.clamstudios.com.
Thank you Claude!